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Si no ganas lo que vales, ¡emprende!

1034103_differentEn España el perfil del emprendedor se hace más joven: su edad media ya se sitúa en 36 años, y en 2009 se ha producido un aumento de la diferencia entre el índice de actividad emprendedora masculina y femenina a favor del primero, aunque la crisis ha afectado a ambos colectivos.”

Son datos del Informe GEM 2009 que ha elaborado el IE Business School sobre actividad emprendedora en España recogido por Infoempleo. Este estudio también resalta que hay más inversores informales y es necesario menos capital para poner en marcha una empresa: 30.000€ en 2009 frente a los 50.000€ del año anterior.

Los expertos consideran que las oportunidades para emprender se han incrementado en España en los últimos años aunque los obstáculos para emprender siguen siendo la escasa formación emprendedora en la etapa escolar y las dificultades de acceso a la financiación de la actividad emprendedora. En el lado positivo, destacan el acceso a infraestructura física y servicios, y el apoyo a la mujer emprendedora.

La fantasía moderna es ser funcionario

Según la revista Consumer, que al 65% de los jóvenes españoles les seduzca la idea de ser funcionario no es una tendencia nueva, pero sí sorprende que este fenómeno se acentúe cada vez más entre las nuevas generaciones. En un mundo gobernado por la incertidumbre, los jóvenes valoran y aspiran a alcanzar estabilidad, aunque esto se contraponga a la típica postal de riesgo y espíritu indomable asociada a la juventud.

Si muchos jóvenes muestran tal predilección por ser funcionarios es porque no tienen unas grandes aspiraciones. No les importa que el puesto no sea muy interesante o que las tareas sean repetitivas. Lo que intentan evitar es una situación donde haya que asumir responsabilidades y donde el mantenimiento del puesto de trabajo dependa del rendimiento.

Emprender no es tan difícil.

Es relativamente fácil iniciar un proyecto profesional autónomo y trabajar “para uno mismo”, un estilo de vida que puede llegar a ser mucho más rentable y satisfactorio a nivel personal que “trabajar para otros”. Pero montar la propia empresa no sólo sería compatible, sino hasta necesario y facilitador en muchos casos, con trabajar por cuenta ajena para convertirse en un profesional cualificado y generar una red adecuada de contactos.

Las ayudas y la consultoría a los potenciales emprendedores/as no parecen ser tan útiles o efectivas para aquellos que no están ya emprendiendo como para esos otros que ya empezaron, que de alguna forma iniciaron el camino.
La existencia de servicios de apoyo a la creación de empresas se basa en esta premisa: las personas que NO se han comportado de forma emprendedora pueden empezar a hacerlo si se les motiva mediante ayudas, información y formación adecuadas y se les “imprime” un carácter más arriesgado. ¿Tú que crees?

¿Una buena idea de negocio es tan importante?

Las ideas son el origen de cualquier proyecto, pero son sólo una parte del proyecto de empresa. Muchas buenas ideas seguramente lo son porque surgen trabajando dentro de un sector u ocupación profesionales concretas. Es necesario tener y probar muchas ideas para encontrar alguna realmente buena. Como reflexionan en Alzado.org:

“Si aún estas esperando a tener una buena idea, significa que no has entendido qué es tener una buena idea. Todo el mundo tiene ideas todo el rato. No le des vueltas a si son buenas o malas, tu mismo las convertirás en buenas o malas al ejecutarlas. La idea por sí misma no vale nada.”

¿Si monto mi empresa me haré rico?

Probablemente no. Asociar emprender a enriquecerse con cierta facilidad es otra de las leyendas que forma parte del marketing del autoempleo anglosajón, que generalmente cuenta las historias de los pocos que llegaron, y no de los muchos que sólo lo intentaron.

Montártelo por tu cuenta no garantiza disfrutar per se de un futuro más halagüeño, porque sí. A priori y a corto plazo no vas a obtener necesariamente más ingresos por una actividad económica que por una actividad laboral por cuenta ajena, salvo que descubras con esfuerzo el “secreto del éxito” en el sector y en la actividad que estés desarrollando.

Igual que en cualquier faceta de la vida, las personas que logran alcanzar objetivos ambiciosos suelen trabajar mucho más y de forma más eficiente que aquellos que no lo consiguen. De hecho es fácil comprobar que muchos de los empresarios efectivos y exitosos fueron antes “empleados” también efectivos y exitosos.

Emprende: tú eres el responsable de tu futuro

Más allá de estos análisis racionales de los factores implicados, y de los supuestos pros y contras de la actividad emprendedora, es interesante resaltar que la planificación y desarrollo de iniciativas empresariales es compatible con cualquier otra actividad profesional y ofrece un valor único y especial: la posibilidad que brinda al emprendedor de dedicarse a hacer aquello que le apasiona y de hacerlo con mucha independencia.

El mercado de trabajo y los valores socioeconómicos están cambiando en todo el mundo, y sobre todo en España. Pero algo no ha cambiado: tú sigues siendo el responsable de tu futuro, tal como reflexiona Borja Prieto en su blog Desencadenado:

“Te prometieron que si estudiabas una carrera tendrías un buen trabajo, y ahora encadenas o encadenarás contratos temporales de mil euros. Aseguraron que comprar una vivienda era la opción sensata, pero muchos tienen ahora una deuda más cara que sus casas. Te dijeron que si trabajabas para una gran empresa, y eras fiel y cumplidor, harías carrera, y esa empresa te ha dejado en paro. O Lo hará.

Ahora que sabes que todo lo que te dijeron que tenías que hacer para tener una vida próspera y tranquila era mentira, ¿qué vas a hacer? Puedes lamentarte de tu mala suerte. Puedes culpar a los empresarios, al gobierno, a los especuladores, al capitalismo, a los sindicatos, al sistema… Puedes insistir en hacer lo mismo, pero con más ahínco: estudiar un master además de la carrera, buscar un trabajo en una empresa más grande, jugar mejor al juego de las propiedades inmobiliarias.

O puedes tomar las riendas de tu vida y decidir que si las reglas antiguas no valen para los otros tampoco valen para ti. No suplicar que te den un trabajo, sino crear tus propias fuentes de ingresos. No estudiar una carrera, sino aprender y practicar tu pasión hasta conseguir que otros paguen por lo que realmente vales, sin obligarte a competir con miles de licenciados indistinguibles entre sí. Aprender a manejar tu dinero, sin fiarte a ojos ciegos de los consejos de personas que han vivido en otro siglo en el que las reglas y las oportunidades eran otras. Nadie te avisó de que las reglas habían cambiado, pero ahora ya lo sabes. Ahora sólo tú eres responsable de tu futuro.”

No me gustan determinadas apologías del emprendimiento que intentan mostrar a los emprendedores como miembros de un club selecto, una casta socioeconómica superior con una moral elevada.

Creo que debemos encontrar ese punto medio en el que la iniciativa empresarial sea percibida como una opción más para el desempeño profesional, y no como El Dorado que sabemos no existe y cuya búsqueda dejará a la gran mayoría de los navegantes en el camino.

Es importante recordar que, trabajes por cuenta ajena o por cuenta propia, siempre trabajas para alguien. El emprendimiento es una forma de diversificar el riesgo profesional.

Los emprendedores trabajan también para sus clientes; la diferencia es que ellos deciden la forma de hacerlo. Y eso es mucho. Suficiente para preguntarse por qué no has montado aún tu propia empresa o iniciativa. O por qué no estás en ello.

Escrito por Alfonso Alcántara en su blog Yoriento.com.

http://yoriento.com/2010/03/si-no-ganas-lo-que-vales-emprende-688.html/

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